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El cambio de un color en la bandera de la II República: un error histórico

El 14 de abril de 1931, hace ahora 90 años, cambiaron los colores de la bandera de España. Con la proclamación de la II República, se cambió una de las bandas de color rojo a color morado. 

¿Por qué se cambió el color de la bandera en la Segunda República?

Los republicanos creyeron erróneamente que los colores de la bandera representaban a la corona de Aragón. Introduciendo el color morado pensaban que, de esa forma, representaban así a Castilla por el color de su pendón. 

«Insignia de una región ilustre, nervio de la nacionalidad, con lo que el emblema de la República resume más acertadamente la armonía de una gran España»

Pendón de Castilla

Sin embargo, cometieron un error histórico ya que el pendón de Castilla es rojo carmesí y debieron tomar como referencia el color de un pendón descolorido cuyo tono había migrado hacia el morado. Equivocaron así el color rojo carmesí por el morado

La bandera de la II República habría mantenido los colores si hubieran elegido el color correcto del pendón de Castilla. 

Bandera de la Segunda República

La bandera de la II República estuvo vigente desde 1931 hasta el final de la Guerra Civil en 1939. 

En la I República (1873-1874), los colores de la bandera no cambiaron, tan solo se limitaron a eliminar la corona del escudo. 

Bandera de la Primera República

Desde 1785 en que se creó la actual bandera de España, los 8 años transcurridos entre 1931 y 1939 son los únicos en que han cambiado los colores de nuestra bandera. Y por un error identificación del color correcto (*). 

Pero el objetivo de este artículo no es el de centrarse en este incidente cromático que no deja de ser anecdótico. Lo verdaderamente importante es el hecho de la modificación de la bandera y las consecuencias que ello sigue causando 90 años después en España. La bandera es el símbolo que debe identificarnos a todos, independientemente de ideologías, «nuestros colores».

El cambio de un color de la bandera de España en este periodo, supuso un gravísimo error que, hoy, 90 años después seguimos pagando. 

Así como en la mayor parte de países, la bandera es la misma para todos los ciudadanos independientemente de su tendencia ideológica, en España todavía existe una fracción de la sociedad que sigue enarbolando nostálgicamente la bandera de la II República. Esto provoca enfrentamientos, división y una polarización innecesaria.

Es fundamental no seguir cometiendo los mismos errores en que incurrieron nuestros antepasados. Si hubiesen imaginado sus consecuencias, sin duda, no lo habrían hecho. Si, en la II República, se hubiera modificado únicamente el escudo, como se hizo en la primera, nos estaríamos ahorrando muchos problemas entre españoles. 

Como afirma Alfonso Guerra, exvicepresidente del Gobierno de España con el PSOE desde 1982 hasta 1991, en su obra La España en la que creo:

La patrimonialización del concepto España por los que vencieron en una guerra de españoles contra españoles ha lastrado la convivencia de muchos con su propia patria, al menos en el terreno sentimental. Aún se utiliza en nuestra realidad el gentilicio español —con su variante españolista— como una imputación despreciativa.

Los dirigentes políticos y líderes sociales y culturales debieran ser claros en la defensa de una España que se admira y se quiere, pero parece que les avergüenza decirlo.

El término España está en desuso para una parte de la población… la dificultad para reconocerse en su naturaleza, sustituyendo España por el Estado o por nuestro país…

España es de todos y, si no es reivindicada por los progresistas, seguirá aprisionada en el aprisco de la más conservadora derecha. Creer y defender los valores de la Constitución favorece una sociedad unida y solidaria. Es la hora de despojarnos de viejos escrúpulos y sincerarnos en nuestro afecto por España y su futuro, que es el del pueblo español.

Ha llegado el momento de que los progresistas se despojen de los prejuicios y proclamen su patriotismo.

En Alemania, la generación que alcanzó la edad adulta después de la Segunda Guerra Mundial no quería identificarse con la generación anterior, no se sentían parte de la nación nacionalsocialista, del horror del Holocausto, no encontraban ligazón alguna con aquella patria. Ya en el año 1979, el politólogo alemán Dolf Sternberger acuñó el término patriotismo constitucional, que difundiría y desarrollaría el filósofo Jürgen Habermas. El nuevo concepto intenta superar la carencia de empatía con la Alemania de posguerra.

No podemos conseguir una sana autoestima de país si una parte importante de la sociedad renuncia a ello. Es necesaria la participación de todos, con independencia de las tendencias ideológicas.

Tenemos que construir nuestro futuro comenzando por aunar nuestro símbolo, construir un patriotismo constitucional, sano e incluyente en el que todos rememos en la misma dirección. 

José María Moya

Director del Proyecto 1785

(*) Puedes ver la historia completa de la bandera de España es este enlace: https://1785.es/1785-el-origen-de-la-bandera-espanola

Y muchas más historias interesantes en nuestros libros:


3 comentarios en “El cambio de un color en la bandera de la II República: un error histórico

  1. Buen artículo pero con un pequeño error también.
    El fallo republicano es manifiesto, pero aquí se confunde el «escudo de Carlos III» con el de la restauración de Alfonso XII, posterior, y que es el que se recuperó en 1981. Oficialmente aparece en la bandera actual. Las armas de Aragón, Navarra y Granada ya aparecían. La 2a. república se limitó a sustituir la corona real por una «mural» y a eliminar las flores de lys, bordeadas en rojo de Felipe de Anjou.
    Un saludo.

    1. El escudo del Pabellón naval de 1785 de Carlos III que siguió cuando este se adoptó como nueva Bandera Nacional era el real simple o mínimo, de los cuarteles de la Corona de Aragón, o sea de Castilla y de León, un óvalo partido en dos con Castilla y León en una y otra parte por ese orden, estaba coronado por corona real española cerrada. La I República mantuvo oficialmente la misma bandera nacional y el mismo escudo real mínimo, sólo suprimiendo la corona para significar la nueva forma de gobierno. La Restauración volvió a usar la bandera nacional anterior a la República, o sea la misma tal como la definió Carlos III y como se adoptó a mitad de siglo para nueva bandera nacional. O era esta o se utilizaba lisa, sin escudo, nunca se incluyó en la bandera de uso general (salvo las militares que se regirán por normas específicas) ninguno de los escudos previos con cuartelado completo o solo de Castilla y León, en cuatro cuarteles con las armas de Borbón- Anjou, que si figuraban en algunas monedas y en ilustraciones. Por tanto el 14 de abril de 1931 la bandera nacional oficial era esencialmente la misma de Carlos III. LA II República cambió el color rojo inferior por el morado presunto de Castilla, también igualó las tres franjas, y finalmente suprimió completamente el escudo en forma de óvalo partido y coronado y lo sustituyó por el que se comenzó a usar en la creación de la Peseta por el Gobierno Provisional de la Gloriosa, sin escusón dinástico, sin corona real al timbre, sustituida esta por una corona mural de cuatro torres, suprimiendo también, dentro del escudo, la corona del León y la Esmeralda del centro de las cadenas de Navarra, por aludir estos símbolos a que esos territorios eran originalmente reinos, lo cual fue un exceso también pues los escudos históricos, que obedecían a unas realidades que el cambio de régimen no podía modificar en buena lógica, consolidados por la historia, se deberian haber respetado. Esta es la primera vez que aparece un escudo de España completo, es decir de la NACIÓN ESPAÑOLA, no del rey, con las Columnas de Hércules (tomadas de la heráldica del rey/emperador Carlos I/V) y libre de cualquier heráldica dinástica. Por tanto el escudo actual es una evolución de ese primer escudo nacional, muy similar a aquel de las primeras pesetas y de la II República después, pero modificado para restaurar los símbolos dinásticos y también restaurar las Columnas de Hércules a la heráldica histórica, con sus coronas, imperial en la de la izquierda y real en la de la derecha, y en lugar de basarlas en tierra o en un soporte se pone a sus pies como símbolo del mar océano las ondas azules y blancas.

  2. Muy acertado y necesario.

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